lunes, 25 de septiembre de 2017

EN UN LUGAR DEL EROTISMO. Umberto Senegal

EN UN LUGAR DEL EROTISMO
Umberto Senegal

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Para algunos pocos diletantes del placer y delicatessen de la eroticidad, lo fascinante del sexo converge en el principio y el desenlace del acto sexual. Cuanto sucede entre tales extremos, es la predecible fase brutal del encuentro, invariable en su instintivo desenfreno. La energía trepidando en este momento, es diferente. Lo erótico se evidencia en las pulsaciones del preludio: palabras, fragancias, agitaciones, humedades y caricias. Y en estremecimientos del desenlace, donde a los protagonistas de tan sutil variedad erótica les aflora cuanto a la mayoría les languidece en sus encuentros. Nuevas sensaciones. Acrisolados tanteos del propio cuerpo y del ajeno. Para incontables individuos, dicho acto se apretuja en el agotamiento de cuanto sucede entre el comienzo y el final, donde la pareja resbala sin imaginación. Jadeante. Urgida entre el pulposo remolino de carne. Ahí termina el precipitado éxodo material por los rincones del cuerpo. De aquí  los tristes finales de uno y otro. Animal post coitum triste, dogmatiza el axioma. Les sucede esto porque, al no extender el tiempo del preámbulo y no saber cómo llegar más allá del lapso final, cuanto practican en el intermedio no trasciende las características del rudo apareamiento. Sus reacciones orgánicas no son diferentes a las de cerdos, gallos, ratas o perros. Es la actitud erótica de la pareja, pero en particular de la mujer como seductora, el componente que aporta categorías de mayor intensidad al encuentro sexual. Lo erótico, con sus mixtos niveles de posesión y entrega, jamás va a presentarse durante ese intermedio donde la carne hurga solo carne; donde el torbellino de fuego consume lo poético y sugerente del sexo. Tantra auténtico es conocer, mujer y hombre, las posibilidades de extender al máximo el preámbulo, hacia el centro. Y luego desplegar este centro al máximo, después del final.  Las adeptas de Safo conocen más de estos preámbulos que los fogosos nietos de Sileno. Ni una pareja de mariposas copulando, ni un par de hipopótamos apareándose, por atractivos que puedan ser, tendrán características eróticas. El ser humano, con acceso a este nivel de la sexualidad, no disfruta sin embargo dichos potenciales de energía. Hombres y mujeres ignoran que la genitalidad femenina se extiende por todo su cuerpo. Las zonas de carne y placer pueden dilatarse hasta el ámbito sentimental. En el tao del sexo y el tantra de la vía izquierda, Vama Marga, las situaciones eróticas de absorbente seducción ponen al eros mutuo en evidencia. Al hecho de la mujer subir su ropa y  mostrar la parte más reservada de su cuerpo, en Grecia antigua se le llamaba anasurma. En este intermedio, la pareja pierde lucidez al acrecentarse la materialidad. Solo se requiere disfrutar el cuerpo del otro no como meta sino como medio. 

LOS HAIKUS DE LAURA. Umberto Senegal

LOS HAIKUS DE LAURA
Umberto Senegal

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En algún distante pasado de sus lecturas como poeta, Laura Victoria Gallego se encontró con el haiku. Se observaron. Se sintieron afines de alguna manera. Y sin preguntarse mucho el uno por el otro, durante algún tiempo compartieron la obvia y profunda presencia del mundo. Sin historias literarias de por medio. La suya fue una concurrencia tan significativa, tan determinante no solo para su vida sino para la forma de escribir su poesía, que sin inflexibilidades métricas exigidas por la ortodoxia de tal poema pero intuyendo cuanto el haiku como filosofía de la vida revela del propio ser y cuanto a este le rodea, Laura lo adoptó estéticamente, con la certeza de haber hallado en su camino literario una forma de vivir, pensar y sentir, de confrontar la presencia el mundo con sus eventos concretos y pasajeros,  que no se las proporcionaban otros géneros poéticos propios de la lengua castellana. Lo adoptó como expresión literaria de temas, pensamientos, ideas, silencios, alegrías o tristezas que no podía ni quería manifestar con otras formas poéticas tradicionales.Y fueron amigos y confidentes durante algún tiempo. No fue un encuentro fortuito ni superficial. Luego de varios años, sin despedidas ni rupturas, por naturales ajetreos de la vida y exigencias ajenas a lo poético, cada quien siguió por su camino. A todos nos sucede algo similar tan pronto, en esta sencilla estrofa, intuimos y nos conmueven universos que ignorábamos. “También puedo escribir centenares de estos poemas”, dicen muchos. Una de las misteriosas cualidades del haiku: hacer sentir poeta a quien lo lee. Comunicarle un infrecuente sentimiento poético, religioso o filosófico que surge de aquello que en apariencia no contiene rasgos estéticos. Sin embargo, en Laura Victoria su encuentro pretérito con el haiku, donde escribió muchos de estos, sembró imperecederas semillas de aquella paz interior, sosiego contemplativo del espíritu y los sentidos, para vivir el mundo con más proximidad y autenticidad, entre la serena sencillez que solo un encuentro lúcido con el haiku puede proporcionarle a la persona. Bassui se iluminó cuando escuchó correr el agua de un riachuelo. Dicen las escrituras zen: “Cuando un hombre sencillo adquiere conocimiento, se hace sabio. Cuando un sabio adquiere comprensión, se hace sencillo”. Esta pintora y poetisa quindiana desentraña, con el transcurso de los años y su reencuentro con el haiku, otros niveles de sus vivencias poéticas. Laura escucha a diario cuanto por el mundo le habla, le susurra o se silencia, dejándole ver la majestuosa sencillez de lo real. Remolinos de pétalos. Más de un centenar de gráciles haikus, momentos de éxtasis, contemplación estética de aquello que parece trivial o insulso; paz y alegría existencial ceñidas a los tres versos, a la brevedad e ineludible sugerencia de dichos poemas.



PÁJARO DE PIEDRA: BIBIANA BERNAL. Umberto Senegal

PÁJARO DE PIEDRA: BIBIANA BERNAL
Umberto Senegal

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 “Quizá hay un ave, un canto y una mujer/diferentes cada día,/y solo la oscuridad se repite”. La distancia menos desgarrada entre muerte y vida es el recuerdo. Remotas o aledañas, las evocaciones están más cerca de aquella que de la vida. Por eso lastiman. Mortifican en el cuerpo y desesperan el alma. Donde las encontremos, como poetas o lectores de poesía, ellas prefieren los vacíos. Y es aquí donde las encuentra y de donde las desarraiga Bibiana Bernal, la más representativa, activa y trascendente de las nuevas escritoras quindianas, para enseñarnos la naturaleza de sus cantos. De sus silencios. Como se deslizan los vuelos de unos y otros por este consistente libro, Pájaro de piedra, premio de poesía Gobernación del Quindío, 2016. Sin aire. Sin nubes. Pero pájaro libre, sus remembranzas con otros horizontes. ¿El nido donde reposan dichas aves? Un libro de poesía como este, de meticuloso lenguaje y depurada arquitectura formal. Íntimo en sus evocaciones melancólicas, pero capitulando con cuanto observó H.G. Gadamer respecto a la poesía de Hölderlin y Stefan George: “El Yo poético no es, como se suele creer, el Yo del poeta, sino, casi siempre, ese Yo común de cada uno de nosotros”. Congoja en la búsqueda de la expresión literaria mediante el recuerdo, la palabra, y la conciencia del presente: “Se muere tantas veces,/se acumula tanta muerte,/se olvidan los alumbramientos”. Un poema o un verso, o el conexo conjunto de 38 breves textos de orfebrería minuciosa donde cada evocación y momento presente son aleteos sicológicos y filosóficos de dicha ave en vuelo por este profundo libro, hacen del poemario uno de las más consolidados dentro de la nueva poesía regional. A lo largo de sus poemas, es diálogo revelador de las incertidumbres metafísicas de la autora. O del lector que sabe escucharla. Hay que caminar por sus poemas como se camina bajo árboles que dejan caer sus hojas sobre nosotros. Tal vez por esto los textos que comprenden el componente Tierra, son mayoría. Niñez y adolescencia de la autora, asoman cautelosas exponiendo desgarraduras de su alma, sus vivencias familiares y amorosas con velados erotismos no exentos de infortunio y pesadumbre. Concluimos la lectura del libro y la poetisa no se va. Sigue junto a otros poetas. Su  voz literaria,  siempre al nivel de sus lecturas de célebres autores universales, conversando con ellos en cafés donde se sienta a corregir un poema o a leer una noveleta. A bosquejar el sitio por donde vuelan délficas aves de piedra, fuego, tierra o agua, abandonando los espacios de la metáfora y transfigurándose en fatalidades de su vida cotidiana. En el fondo de sus poemas y sus saudades, Empty Space Dance, de Balanescu Quartet.



HAIKU DO, EN VICTORIA EUGENIA GÓMEZ. Umberto Senegal

HAIKU DO, EN VICTORIA EUGENIA GÓMEZ
Umberto Senegal

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La corporeidad literaria del haiku no es solo de carácter sensual, sino espiritual. Seres humanos, animales, la naturaleza con sus signos y cualquier objeto que observemos reverentes, abren la percepción del haijin a revelaciones de un nivel de conciencia privilegiada.  “Cuando las puertas de la percepción están limpias, todo se ve tal como es: infinito y eterno”, afirmó Blake. Intuición suya aplicable a la escritora cartagüeña Victoria Eugenia Gómez quien, con sosegada modestia aflorándole al escribir sus 68 visuales haikus, enuncia en ellos con poética magistralidad cuanto desde la infinitud genera su permeable asombro vital. Por su persistencia formal en el género, es la más notable poetisa de haiku femenino en Colombia. Durante varios lustros, con prudente entusiasmo, he presenciado su proceso de compenetración con tal estrofa. Aunque heterodoxa en su tratamiento, reconoce la necesidad estética y temática de algunos principios ancestrales del haiku. Y los emplea con naturalidad. “Todo haijin debe comenzar su camino asumiendo que la finalidad de este quehacer que ahora emprende, es llegar a armonizarse con la naturaleza”, señala el experto Vicente Haya. Victoria Eugenia carece de aquellos funestos yoes deletéreos para quienes garabateamos prosa o poesía. Siempre silenciosa. Sin arrogantes posturas intelectuales, al lado del haijin Fernando López ha hecho un inteligente recorrido por el género.  Espectadora activa de la belleza humilde, compartiendo espacios y teorías con escritores nacionales e internacionales del género, la suya no es cómoda curiosidad por escribir tal tipo de poesía según sucede con tantos que perciben, transitorios, los sentidos taoístas o zen y la nuclear fuerza estética del haiku. Su primer libro es ejemplo concreto de haiku Do. Desarrollo y madurez de su particular escritura de dicha forma literaria, no como cerebral ejercicio literario sino como facultad interior de diálogo con el mundo, por el estilo de Sonome, Shushiki, Sute-jo. En particular, manteniendo la línea expresiva de Hoshino Tatsuko (siglo XX), fundadora de una divulgada revista de haiku, exclusiva para mujeres. Lunajera (Rompesilencios Ediciones. Cartago, 2012) es vocablo creado por la autora, con íntimos significados encubiertos por la alusiva imagen de la luna. Prologado por el ensayista, poeta, traductor y estudioso del haiku universal, David Lanoue: “Ella percibe las cosas cotidianas que la mayoría de nosotros ignoramos”. Victoria Eugenia, Primera Dama del haiku en Colombia. Escrita sin apetencias literarias pero con la certeza de quien experimenta satori poético donde los demás solo advierten lo obvio, su obra acrisolada ocupa, dentro de la poética del haiku en español, un lugar de antología entre mujeres que lo han escrito en Colombia e Hispanoamérica. Escritora que nada espera de sus haikus, cristalinos espejos capaces de reflejar otros entornos del mundo visible. “¡Cuántas garzas!/ Solo dos flores/ en el urupán”.







VIENTOS ENCONTRADOS: POESÍA SOCIAL. Umberto Senegal

VIENTOS ENCONTRADOS: POESÍA SOCIAL
Umberto Senegal


Vientos encontrados, reciente libro del narrador y poeta montenegrino César Carvajal Henao, agrupa 30 poemas, escritos durante diversos períodos de su incesante actividad literaria. Heterogénea extensión y métrica para moldear, con expresión crítica, mixtos sentimientos, siempre desde su evidente filiación política implicada con el pueblo, las clases trabajadoras, el obrero, el campesino y todos quienes de una u otra manera son relegados por el poder,  abusados por los gobiernos y atropellados por sistemas económicos inicuos. “Quiero un grito que expanda llamaradas/y encienda las conciencias apagadas”, escribe el poeta  deseando, más adelante, que esta voz “se transforme en la triunfal proclama/ de luz, de cambio, de justicia”. En cualquiera estrofa que elija, la palabra de César lleva siempre la impronta social cuyo propósito, más allá de lo estético, engloba lo doctrinal de aquella poesía que pretende  el adoctrinamiento de un receptor de categoría colectiva y naturaleza popular. Para alcanzar los sentimientos y emociones de tal tipo de destinatario, la expresión del mensaje poético, como sucede no solo con este libro de Carvajal sino con toda su obra, desde Voz telúrica, en poesía, hasta Las hostias que bajaban del cielo, cuentos, responde a presupuestos gramaticales y significativos lo más objetivos posibles, propiciando tanto la claridad de ideas expuestas como lo concreto de temas elegidos para compartir con el lector, sin importar su categoría intelectual o académica. Para facilitar la comprensión del poema y del mensaje contenido en este. Uno muy significativo: Abajo las armas en manos de los locos. De alguna manera, al asumir posiciones definidas frente a la injusticia, refleja su quehacer político traducido en versos que hablan del hombre libre. Junto a poemas de amor paternal, fraternidad familiar y melancolía, afinados mediante el verso libre, al evocar canciones de juventud como en su armonioso poema A veces se me olvida que estoy triste, su poesía atestigua también la perennidad del amor, el atrevimiento del erotismo y la cotidianidad de los desencantos. Son muchos años de producción infatigable. Sin presunciones intelectuales. Inquebrantable con aquello que desea comunicar. César afronta, con su escritura, la realidad descarnada del dolor de patria traduciéndolo en estrofas con ritmos dispersos y un sentir donde, sin grandilocuencias literarias, busca el tema de protesta: “Que la palabra no sea vil aliada/de gobiernos oscuros y de sátrapas”. Libro decidido, confirmación de un tópico que la crítica refrenda: la poesía social es política. Su escenografía poética abarca el alma del individuo, los sentimientos de cualquier ser humano que ama o teme. O el dolor de los animales maltratados, como en su poema contra la depravada faena de la tauromaquia. Poesía social, esta de Carvajal Henao, que puede inscribirse en el ámbito crítico de Casaldáliga, Gelman, Benedetti o Cardenal.


CASTRILLÓN: TRES LIBROS. Umberto Senegal

CASTRILLÓN: TRES LIBROS
Umberto Senegal

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Si mediante recapitulada imbricación diegético sociosemiótica de sus tres recientes libros, Dionisio Aymará: El asombro y la agonía (2014); Palabras reincidentes (2014); Obra poética: Julio Alfonso Cáceres (2014), yo aprovechara para esta glosa vocablos de la Tabla de conceptualización literaria diseñada por Castrillón, a partir de la tabla de conceptualización creativa de Broughton, Carlos Alberto sería el copartícipe primero de mi sardónico juego; el segundo, otro Carlos Alberto: el narrador y caricatógrafo Villegas Uribe; y el tercero, un Carlos Alberto más: el poeta Agudelo Arcila. Tales libros denotan su eminente categoría de estudioso y crítico con ilustrada visión para valuar el devenir literario de nuestra región y otros territorios de Colombia y del mundo. Los enfoques lingüísticos de sus juicios, sustentados en el estudio sincrónico de la literatura; su raciocinio literario, como ocurre con el ensayo previo a la compilación de los cuatro poemarios de Cáceres;  la metódica ecuanimidad para examinar un texto en prosa o verso desde autorizados puntos de vista de la pragmática, convalidando sus dictámenes en marcos referenciales concretos, según se observa en su estudio sobre el poeta venezolano Dionisio Aymará, con quien Castrillón cruzó correspondencia, apuntalado en teorías propias del sistema metafórico de Lakoff y Johnson, le dan valía literaria. “El aislamiento del poeta y su desdén por las expresiones nuevas, han hecho difícil que se reconozca su labor dentro de la tradición a la que por estética y tiempo  pertenecería”, aclara Castrillón, expandiendo el ensayo que sobre dicho poeta incluye en Palabras reincidentes, al lado de metódicos estudios sobre los haikus de David Lanoue; la fractalidad en los microrrelatos de Daniil Harms; Ortega y Gasset proponiéndose leer a España desde el Quijote; la metáfora del viaje en la poesía de Alba Lucía Ángel; el ensayo sobre la obra y vida de Reinaldo Arenas, fundamental para quienes investiguen las novelas y cuentos del narrador cubano; y Domitila Barrios, una de las cinco mujeres que abatieron la dictadura del general Hugo Banzer. En el Quindío, lo evidencian estos tres libros junto con otros de investigaciones preliminares, las indagaciones críticas de Carlos Alberto son referentes inexcusables para conocer, entender y juzgar tanto la producción individual de escritores regionales, como la evolución socioliteraria de aquellos mecanismos lingüísticos configuradores del mapa literario regional. Aymará, Cáceres y el heterogéneo conjunto de escritores relacionados en sus libros, no son piezas sueltas de la perspectiva de Castrillón sobre la literatura y sus compromisos con la sociedad, la palabra y la belleza. Por el contrario, tal quehacer intelectual es constante búsqueda, desde la academia o a partir de su introspectiva experiencia lectora, de la configuración cronotópica desacralizante, proteica y receptiva, testimonial o teorética, del trabajo que cumplen los escritores actuales y que realizaron cuantos nos precedieron con sus libros.

BLISS NO BESABA EN LA BOCA. Umberto Senegal

BLISS NO BESABA EN LA BOCA

Para Chiara Lenzi, descubriendo otro Neruda


Josie Bliss, la voluptuosa joven birmana de piel oscura que acicalaba su cabello con hibiscos y alamandas, la siempre lúbrica Josie de anillos en los labios, quien inspiró con sus pasiones eróticos  poemas a Neruda cuando este fue Cónsul Honorario en Rangún, Bliss, delirante remembranza de sexo derramado y mujer moldeada a su antojo por Pablo, en Residencia en la tierra, Extravagario y Memorial de Isla Negra, Josie, amorosa niña de Mandalay pronta para saltar, sin pudorosos estremecimientos, a pantera en celo, experta en lujuriosas técnicas ancestrales del tantra asiático y el budismo Theravada, todo lo consentía, las entradas de su cuerpo se hendían devoradoras, insaciables para Pablo, con la condición de que este no intentara besarla en la boca, golosa felatriz y maestra en el absorbente arte de adoratha, “nunca toleró que yo la besara, nunca permitió que yo posase mis labios sobre los suyos, o que mi lengua recorriese su hilera de dientes, o explorara el cofre de su boca, recuerdo la noche en que me dijo que yo podía disponer de su cuerpo, ocuparla incluso cuantas veces quisiera por su arrabal redondo y erguido, o desfogarme entre sus labios, si me placía, pero que no intentara besarla en la boca”, confiesa Neruda, que ha vivido y a quien luego de conocerle su actitud discriminatoria con su hidrocefálica hija Malva Marina, no doy fiabilidad en todo cuanto cuenta y canta, por ejemplo, los bosquejos poéticos que de Josie Bliss cinceló en los poemas a ella dedicados, lúbrica muchacha de Rangún tal vez no tan maligna ni obsesiva, ni tan criminal como la evoca el chileno, exteriorizando racismo y machismo cuando, refiriéndose a las birmanas, subraya, “las mujeres, material indispensable para el organismo, son de piel oscura, de un olor distinto”, prostitutas de Rangún que además de Bliss, se deslizaron por su lecho, “amigas de varios colores pasaban por mi cama de campaña sin dejar más historia que el relámpago físico”, jóvenes de sensualismo resuelto y complaciente, desbordadas, cuya menguada condición socio-económica las impulsaba a convertirse en efímeras amantes de banqueros, diplomáticos, comerciantes y empresarios británicos, con quienes buscaban alicientes de estabilidad y protección, como sostiene en su ensayo la socióloga Eda Cleary, honrando la imagen de Bliss, dejando en entredicho los ariscos retratos que Pablo bosquejó de Josie la cual, durante ocho meses, manejó con el mestizo latinoamericano energías sexuales que exigen a la mujer no dejarse besar la boca, labios relamiendo cualquier cálida y húmeda zona del cuerpo, menos este inmaculado territorio de tradiciones animistas donde la fusión de la boca masculina y la femenina, mezclando la inhalación y la exhalación, no estaban permitidas por razones de oscuro tantra.






26 MUJERES. Umberto Senegal

26 MUJERES
Umberto Senegal




La Corporación de Cultura y Turismo y la Asociación Amigos del Museo de Arte, exponen en la Galería de la plazoleta Centenario el trabajo artístico de 26 mujeres quindianas, y algunas foráneas radicadas en nuestra región, cuyas obras de heterogéneo contenido establecen algunos puntos  de referencia para deliberar sobre la producción y propuestas que en tal campo desempeñan las mujeres en nuestro departamento. La idea de convocar este variado grupo, surgió de María Cristina Mejía, incorporando en dicho espacio algunas pintoras de señalado itinerario regional y nacional, junto a otras que inician, con paso inequívoco, su labor artística. Ninguna parecida a otra. No hacen parte de escuelas, agrupaciones o movimientos plásticos determinados. Cada cual desde sus virtudes y falencias, hasta donde lo facilitan la disciplina e indagaciones por las esferas del arte, incorporando en sus técnicas el universo particular que afiance sus estilos con los temas elegidos y su percepción crítica del mundo y la sociedad. Firmes en el trabajo que realizan en la privacidad de sus hogares. Solas u orientadas por reconocidos maestros en el arte de la pintura. Sin intención feminista de las curadoras, algo que ovaciono, la totalidad temática de la muestra excluye ciento por ciento la figura masculina como elemento protagónico de las composiciones. En los cuadros expuestos por estas artistas, no figura el hombre como hijo, como padre, amante o metáfora. Lo más varonil es un gallo, en la obra de María Teresa Cruz, contrastando con los bucólicos retratos sáficos y con las dos mujeres embarazadas. Tal mecanismo del enfoque estético femenino, prescindiendo del ingrediente patriarcal, lo celebro al provenir de mujeres que crecieron entre códigos y modelos, monomanías religiosas o políticas, prejuicios, dogmas y exclusiones generados por el poder masculino subvalorando su trabajo artístico. Sin embargo, con excepción de la semidesnuda cubierta por un velo, y la desnuda de invitadoras nalgas evocándonos el macizo culo de la Muchacha en la ventana, de Dalí, en  la mayoría de cuadros prevalecen el pudor, los valores tradicionales expresándose mediante formas y contenidos que no riñen con la sociedad ni la cuestionan. El denominador común: rostros, paisaje urbano o rural, objetos, animales y, consecuente con la exposición, el cuerpo femenino desde lo figurativista hasta el arte abstracto, cruzando por el collage y el fotografismo, con la mujer como vital centro y periferia del arte, deslindada del poder masculino. Dialogué fructuoso con el trabajo de Laura Victoria Gallego, mirándome en los ojos de su indígena;  con el de Silvia Arango, presintiendo a Penélope por allí cerca; con la atormentada adolescente de Adriana Pérez; Lucy Restrepo, con su proximidad a Boris Indrikov; Pilar Fajardo, Marielly Jiménez, Lina María Muñoz, Luz Denis Hernández, Rosa Alicia Labourt, Mónica Salazar, Natasha Zabala y Pilar Fajardo. 26 destinos.

domingo, 18 de diciembre de 2016

POÉTICA DEL SÍ
Umberto Senegal

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Timbiquí. Taraira y Tibú. Tarazá  y Totoró. Guapí. Orito y Piamonte. Murindó, Sardinata, Río Viejo y Lloró. Para quienes caminar por atajos de las montañas o trasladarse por poblados de Colombia es cosmología de espiritualidad y júbilo, cotidiana religiosidad de los sentidos y poética metafísica del espíritu, acompañados por la presencia perenne de Basho, las contemplaciones de Thoreau y las descripciones de Nooteboom, el triunfador y fraterno del plebiscito abrirá puertas que se nos obstruían para encontrarnos con lugares del país donde la prevención imposibilitaba viajar. Rincones de extrema vulnerabilidad. Dabeiba y Lejanías. Mapiripán y Sipí. Barbacoas. Caruru y Cumaribo. Juradó y Bagadó. Segovia. La Macarena. Calamar. Miraflores y Mitú. De vulnerabilidad alta  o media alta. Comarcas que sobrellevaron embates de impetuosa violencia, asistirán, ahora, al reverdecer del turismo como no lo habían vivido durante décadas de abandono y pesadumbre. Una de las líneas de tiempo del postconflicto, llamada Plan de Choque o Victorias tempranas para la paz, según la denomina la Fundación Paz y Reconciliación, donde el pueblo comienza a distinguir algunos de los cambios, considero que será visible para todos en los espacios turísticos.  “No se trata de las transformaciones estructurales a mediano y largo plazo, pero sí de la creación de condiciones que las prefiguren y contribuyan a la indispensable construcción de un clima de confianza nacional e internacional sobre el proceso. En otras palabras, es una acción comunicativa en la que, aún no habiéndose desarrollado las transformaciones estructurales de fondo, la población logra percibir que algo ha cambiado y, de esta manera, construye esa expectativa favorable que acrecienta la legitimidad del proceso”, señala el sociólogo Ariel Fernando Ávila en su ensayo: Lo que hemos ganado. Coordinador del Observatorio de Conflicto Armado de la Corporación Nuevo Arco Iris, consultor de diferentes instituciones nacionales e internacionales. Cuenta con más de treinta publicaciones, producto de investigaciones en temas de conflictos armados internos y de baja intensidad, así como en seguridad urbana. Statitas Kalivas, teórico de los conflictos armados cuyos planteamientos deben estudiar quienes exigen sólidos argumentos sobre el tema, al mencionar las causas locales y regionales que afectan un país, nos muestra la influencia directa que implica esto sobre el aspecto social turístico. Son 281 municipios donde las FARC han hecho presencia. Y otros 300 con manifestación de economías ilegales. Dentro del proyecto Victorias tempranas, la creación de infraestructura local con vías terciarias y navegabilidad fluvial, será uno de tales componentes turísticos para colombianos y extranjeros que los visiten.  Optimista y polifónico Sí, en torno al cual tintinean prosodias, acentos y silabas de ríos, hondonadas, valles, montañas, alcores y serranías, con sus topográficos sortilegios de fauna y flora, entre cadencias de mapalé y bambuco y cumbia y joropo. Pasillos y vallenatos.
PAZ Y CISNE NEGRO
Umberto Senegal

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Sin metáforas de por medio, la sola estampa del sociable cisne bruno, como escapado de algún umbrío estanque vampírico, es atrayente: dúctiles cuellos. Purpúreos picos. Más insinuante aún, es la Teoría del Cisne Negro –eventos perturbadores con enormes secuelas inesperadas– concebida por el matemático, políglota ensayista y “Empirista escéptico”, Nassim Nicholas Taleb. Creador de actualizado discurso sobre la suerte, el azar, la incertidumbre y las probabilidades, hoy por hoy manejado por múltiples investigadores de la historia contemporánea, sobre el desarrollo no dialéctico de las sociedades. Aprovecho algunos de sus principios epistémicos para sostener, desde ellos, mi punto de vista sobre los diálogos de paz en Colombia que tanto hoy, como ayer y mañana, incontables y estólidos detractores y defensores tienen, tuvieron y tendrán en la prolongada escala de la información y desinformación, superficialidad de juicios y excitación argumentativa en contra o en favor. Normal para individuos cuya naturaleza condicionada les impele a permanecer en específica arista política o ideológica para contribuir, desde ahí, a salvar a Colombia de “los malos”. Ni guerreristas ni pacifistas: son salvacionistas. Con sus circunscritas manifestaciones, ninguno de ellos me emociona. Ambas corrientes están bajo las leyes del azar explicadas en la Teoría del Cisne Negro, definida por Taleb como “un hecho improbable, impredecible y de consecuencias imprevisibles”. Los diálogos lo han sido. Sus secuelas lo serán más todavía, contra todo pronóstico de aquellos y estos. Sin ceñirse a expectativas de izquierda o derecha, Colombia no se va a desmoronar porque se logre la paz y los exguerrilleros se conviertan en fuente de cambios sociales, pero tampoco continuará como la han conducido sus obtusos dirigentes, dándole continuidad a confrontaciones que tanto desean muchos. No un Cisne Negro. Una bandada, la presiento en la medida que se establezcan acuerdos entre guerrilla y gobierno, reventando prejuicios en los espectadores del patético cortometraje. Cisnes Negros sobrevuelan  por las expectativas del pueblo colombiano. “Eventos extraños”, según Nassim, “no circunscritos en el campo de expectativas normales y lógicas de la historia”. Uno de los elementos del Cisne Negro, conlleva siempre a un impacto extremo. Tal teoría –mientras no asomen cisnes verdes o rojos que enmarañen el discurrir de la historia– señala que no se puede afirmar algo universal a partir de datos particulares de la experiencia, que es cuanto exponen guerreristas y pacifistas. Escribió Chesterton: “En el mundo moderno existe, quizás por primera vez en la historia, una clase de gente cuyo interés radica no en que las cosas sucedan bien o mal, próspera o adversamente, en provecho de este partido o en provecho de aquel otro, sino que consiste simplemente en que ocurran cosas”. Por cuanto me concierne, bajo la sombra de un yarumo observo el vuelo de las demás aves.
 OCURREN MARIPOSAS DEL CINABRIO
Umberto Senegal

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Domingo por la mañana. Ocurre algo como esto: el húmedo azul de las colinas, hace más benévolo el ardor del matutino sol, intensificando el silencio del campo. Camino solo, por senderos del Cinabrio, vereda de Pijao, población quindiana del sosiego. Primer pueblo latinoamericano afiliado a la red mundial de ciudades sin prisa. ¿Dije solo? Desde su libro Vida de poeta, me acompaña Robert Walser: “¿Le parecen sospechosos el placer de viajar a pie y algo tan bellamente unido a él como es el amor a la naturaleza?”. Desinvolucrado de los torcijones políticos que abruman mi departamento; sintiendo más allá de las palabras la magnificencia del paisaje; abrigado por la luz del amanecer; con los tornasoles cordilleranos transfigurándose en verdes veroneses o jades y verdes chartreuse y esmeraldas, fenómeno visual de nuestras montañas, el prodigio con las mariposas del Cinabrio puede sucederme en cualquier vereda quindiana. Irrumpe una mariposa amarilla, con manchas azules. No sabes de dónde salió ni cómo te encontró. Comienza a seguirte. Vuela a tu lado haciendo círculos alrededor de ti. Caminas como si no la hubieras visto, atento a su rutilante aspecto. Te desentiendes de ella, no  por displicencia, sino para evitar ahuyentarla. Para que siga contigo. Y ocurre algo como esto: metros más adelante, surgen cuatro mariposas de idéntica variedad, menores  y mayores. No imaginas de dónde pueden venir. Germinan del aire. O de la luz. O de la fragancia de los naranjos cercanos. Como orientándote hacia un sitio específico. Ocurre algo como esto: tales danzarinas etéreas que vienen contigo desde un kilómetro atrás, sin apartarse, son un milagro del paisaje en Pijao. Ya no puedes pensar en coincidencias. Danzan para mí. Me ofrecen su presencia. Por escéptico que seas, no puedes negarlo.  Y ocurre algo como esto: tu júbilo, sus colores y su vuelo. Perciben que caminas sin prisa. Te detienes. Susurras algo a las mariposas. Hay que hablarles. Entonarles un prolongado sonido silábico. Expresarle al paisaje de Pijao tu admiración, porque es un acto chamánico que te concede el camino de la solitaria vereda. Cinco mariposas que no se desvían con las corrientes de aire a tramos. Ocurre algo como esto: las mariposas, luego de acompañarme durante veintitrés minutos y escuchar mi voz, se alejan, volando juntas en la misma dirección. Mis mariposas del Cinabrio. Nabokov hubiese atrapado alguna, para darle su nombre como lo hizo con otra. El lenguaje y las palabras aladas del paisaje en Pijao, a quienes lleguen sin prisa, les revelarán secretos del paisaje. Ocurre algo como esto: desde un potrero cercano, un campesino levanta el brazo y me saluda en silencio. Le hubiera llamado Basho. Thoreau. Krishnamurti. Francisco de Asís. Walser. Pero solo musito: “¡Nooteboom! ¿Nooteboom?”.


NAVEGANDO EL POEMAR
Umberto Senegal

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Desde cuando por beberme Altazor, la embriaguez del lenguaje con sus símbolos poéticos cascadeando desde el creacionismo huidobriano removió mis conceptos de poesía, verso, ritmo y metáfora; desde cuando ese apocalipsis verbal sucedió y resido en la paradójica belleza de toda clase de distorsiones lingüísticas, nómada por el “montazonte del horitaña” y el canto de las “golonrimas”, no había descubierto en mis lecturas otro reto al lenguaje poético, simbiosis de historia, ficción, creatividad y música, como el maremoto lingüístico oleando poemas, versos, párrafos, cadencias, consonancias y euritmias, -erudita información histórica y mitológica-, banquete oceánico de magistral poesía, de la magnitud  -¡marnitud!- del libro PoeMar (2004) del narrador mejicano Fernando del Paso. A este autor lo había leído en sus descomunales novelas José Trigo, Palinuro de México y Noticias del Imperio. Pero desconocía sus poemas. Decantado encanto del canto neobarroco, en la poesía latinoamericana del siglo XX, cuya estructura fricciona las ideas de Kristeva sobre el enunciado poético pleno de pulsiones, sentimientos y corporalidad no a través de significados del texto sino mediante la articulación del espacio semiótico. Para tan refiletrado legatario de Lezama, su neobarroquismo poético es reacción estética contra poéticas basadas en la lengua coloquial con fines políticos. Siempre que lo releo a solas, o  cuando con personas atentas exalto algunos de sus textos, me empoemo y me empalabro. Me enluno y me ensolo. Me palabranto y encantilo con el arterial fuego de sus versos. Si existe un libro superior donde al mar, como rito del grito, se le haya escrito, descrito y reescrito, caracol por caracol, espuma por espuma, ola tras ola y gota por gota hendido y navegado, flotado y zarpado y atravesado por el poema, sobrevolado por versos y estrofas de heterogéneas medidas fusionando historia, literatura y mitología de manera exhaustiva, según lo hace del Paso en esta obra; si algún poeta pretérito o contemporáneo, con el mar por trama y drama y rama como personaje, realidad  o alegoría, ha sido capaz de ahondar razones del cuerpo, la esencia y la conciencia del mar según las fragua Fernando en esta oceánica epopeya de agua salada, transfigurada en lírica miel, hágamelo saber para embarcarme, ya no en la balsa de sándalo y ébano con la cual navego por esta obra, sino en la galera que condujo a Ulises hasta Ítaca, en su regreso. Y reposar entonces en ese espacio donde, para mí, solo existen las palabras de la poesía. El embrujo de estos universos que encuentro cuando mi espíritu, frente a las asperezas del hombre y la sociedad actuales, se refugia en el lenguaje poético: “Para cantarle al mar, me descerebro,/ me despeño en mí mismo y me celebro,/me araño los deseos y me ofrendo”, dice Fernando.


POETA EN NUEVA YORK
Umberto Senegal

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Poeta en Nueva York. Leerlo a las tres de la madrugada mientras una obstinada llovizna de melancolía acompaña las miradas del perro a nuestro lado. Con miedos taciturnos que ignoramos de dónde vienen, si del cuerpo removiéndose entre los objetos y el vacío o de la conciencia alerta en otros niveles de conocimiento y poesía. Hablar con sus metáforas para no afrontar personales interrogantes a la vida y la muerte. Poesía y poema son silogismos de las verdades que florecen en cada verso de este libro. Miedo y agonía al reconocernos carne y pensamiento extinguiéndose sin consuelo. Evaporándonos mientras nos aferramos a la música. O a la múltiple repetición del mantra misericordioso para prolongar una hebra de alegría o un instante de éxtasis. La poesía como refugio cuando la oración no alcanza. No es igual releerlo en la madurez. El lenguaje de Lorca y sus ansiedades, humana belleza de sus imágenes y ritmos, los colores y contexturas lingüísticas de sus metáforas, nos tienden puentes de palabras para divagar con la incierta eternidad. Esta Nueva York de sus poemas, que se encumbra y desploma, se pulveriza y se reconstruye desde la agonía hasta el amor y desde la certeza del desamparo hasta incertidumbres de la vida, bien puede representar una amorfa megápolis o un individuo. No sugiero leerlo de noche. Ni en la madrugada. Con aguacero de fondo, mucho menos. Lorca no es el mismo cuando en el parque de Pijao leemos su libro bajo el sol de la mañana: “…yo no soy un hombre, ni un poeta, ni una hoja,/ pero sí un pulso herido que sonda las cosas del otro lado”.  ¿Hay nombres para recoger en la racionalidad de nuestro excelso castellano, sus visiones en los poemas de este libro? Qué torrentes de universos en alfileres blancos, en una gota de sudor sobre la piel de un negro. Cuando pensamos que la metáfora termina y el poeta soñó cuanto tenía para crear con la palabra, brotan flores de prodigiosos peldaños hacia realidades solo perceptibles desde  la imagen lorquiana. ¿Hay quién se llame poeta sin haber leído este libro? Manual de salvación para no confiar en nirvanas ni cielos situados más allá de las palabras. Si no lo has leído, excelente. Quédate con tu pedestre rutina  y deja que la poesía fluya y se evapore, exhalación de rocío, ola y océano, en los sentidos y el ser de otra gente. Esa Nueva York de Lorca es la ciudad que se eleva desde tus dedos, por tu cintura y tu cabeza, hacia los horarios de trabajo y los gestos que vistes a diario para sobrevivir. De Ana Belén, Enrique Morente o Leonard Cohen, podrías escuchar, musicalizado, el surreal poema Pequeño vals vienés.
BEBAMOS CAFÉ,  CON  DARWISH
Umberto Senegal

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¿Café árabe? Calienta el agua. Baja el fuego. Añade el café y deja a fuego lento. Cuando comience a hervir espera varios minutos y, después, retira del fuego. Deja asentar el café unos minutos. Luego añade las especias. Vuelve a poner al fuego y deja que hierva unos minutos más. Si dispones de una Dallah, vierte el café en ella para servir. Sirve poco, menos de la mitad de la taza. El poeta palestino Mahmud Darwish, en su libro autobiográfico Memoria para el olvido (1982), presenta conmovedoras páginas: por lo poéticas: por lo heridas: por lo desamparadas, sobre su cotidiano rito de beber café, interrumpido por los bombardeos descuartizando a Beirut en aquel momento. Agrégale cardamomo, jengibre, clavo o azafrán. Diferente al nuestro en su olor, fragancia  y color. Mahmud se impacienta por prepararse un café antes de morir bajo la ofensiva de los Kfir israelíes. “Quiero una tregua de cinco minutos para el café”. Sus reflexiones existenciales sobre este, abarcan varias páginas del sombrío testimonio describiendo el ataque israelí a Beirut durante la Operación Sheleg, cuyo objetivo era demoler la infraestructura y bases de la OLP en el sur del Líbano. Es la más ecuménica elegía al café, en prosa poética, que escritor alguno haya publicado sobre tal bebida: anhelo de preparar y beberse un café mientras la muerte asedia.  “Voy a impregnarme de su olor ahora, al menos para no sentirme como un borrego, para vivir un día más o morir de una vez, pero envuelto en el aroma del café”. Una década atrás, incluyó en su libro Amarte o no amarte, el majestuoso poema Sirhán toma café en una cafetería, exteriorizando su ostensible pasión por tal bebida.  Mahmud lo recitaba de memoria. Quien lea el citado libro, no tomará café como lo hacía antes: algo le hará crujir su corazón. “Quiero sentir el aroma del café. Solo eso. Solo quiero el aroma del café. El aroma del café para controlarme, para erguirme, para dejar de arrastrarme y ser”. Entre misil y misil, Darwish abre una tregua de vida en el café “porque el café, la primera taza de café, es espejo de la mano. Y la mano que lo prepara revela el carácter del alma que le infunde el movimiento”. Monólogo con el pavor. Cuadros de guerra. Miradas desgarradoras para recordarle al mundo qué perpetraron, esos días, unos hombres contra Beirut. Contra los refugiados palestinos. “El café es geografía”, atestigua el poeta. Esta memoria para olvidos no permitidos, induce a encontrarnos con una de las mayores voces poéticas del siglo XX: Mahmud Darwish, el lenguaje más vivo, trascendente y humano de la poética árabe actual. “La poesía debería ser un himno a la gloria de la vida”, sostuvo siempre Mahmud.



EL TERRORISMO NUESTRO DE CADA DÍA…
Umberto Senegal

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"¿Se dan cuenta de lo que han hecho?", preguntó acongojado Vladímir Putin, durante su discurso ante la ONU, como invocando el pensamiento nietzscheano de que los mejores ya no son capaces de involucrarse  plenamente, mientras los peores se entregan al brutal fanatismo racista, sexista y religioso. El fracasado modelo militar de Washington, con su alianza de 59 países luchando infructuosos contra el grupo terrorista que parece tenerlos en jaque a todos, menos a Rusia, es prueba de ello. El papa Francisco asegura que estos ataques terroristas son parte de la tercera guerra mundial, fraccionada en disyuntivas, masacres y destrucciones por el planeta. Culpable directo, USA, “involucrada en más áreas del mundo, en más asuntos y con más socios que en cualquier otro momento de su historia”, según  John Kerry, secretario de Estado de Norteamérica. Este suceso sádico fue preanunciado. Jonathan-Simon Sellem, especificó: “El viernes por la mañana, funcionarios de seguridad de la comunidad judía francesa, fueron informados de la posibilidad muy real de un gran ataque terrorista en el país”. “Cuanto sucede hoy en Francia, ha ocurrido en Israel durante los últimos 20 años”, aseveró Sellem mientras Bashar al Assad, presidente sirio, observó a su vez: “Francia conoció ayer cuanto vivimos en Siria desde hace cinco años”. Bataclan es propiedad de un judío, patrocinador financiero de las fuerzas de defensa del régimen israelí en territorios ocupados. El ministro de Relaciones Exteriores iraquí, explicó que su país recibió información de que Francia, Estados Unidos e Irán, serían próximos objetivos del terrorismo. La analista económica Liliya Khusainova, refiriéndose a USA, escribió: “Su compromiso de erradicar el mal se transforma irónicamente en la consolidación del Estado Islámico: captura de nuevos territorios ricos en reservas, en la creación de su propio sistema financiero, en la introducción de su propia moneda hasta la instauración de su Banco Central, recursos necesarios para realizar ataques atroces”. En Twitter, Estado Islámico especificó las capitales mundiales donde desencadenarán ataques semejantes o peores: Londres, Washington y Roma. "La coalición política internacional que está combatiendo hoy en día contra el Estado Islámico, no ha sido efectiva por producto también de las propias inconsecuencias que ha habido en la estrategia geopolítica y en buscar más enemigos en otros lados", afirma Khusainova. Es el mundo invivible del cual habla el nonagenario filósofo Alain Touraine, experto en sociología del trabajo, conocido por libros como Crítica de la modernidad y ¿Qué es la democracia?: “Estamos en un mundo en el cual la única relación que existe es amigo (gente como yo)-enemigo (el otro). Es un mundo de enemigos y al enemigo lo mato. Es decir, un mundo invivible. El mundo de la guerra pura, lo social reducido a la guerra entre sociedades y culturas”… USA, dádnoslo hoy. 

Publicaciones en la Crónica del Quindío

HAIKU DO, EN VICTORIA EUGENIA GÓMEZ
Umberto Senegal

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La corporeidad literaria del haiku no es solo de carácter sensual, sino espiritual. Seres humanos, animales, la naturaleza con sus signos y cualquier objeto que observemos reverentes, abren la percepción del haijin a revelaciones de un nivel de conciencia privilegiada.  “Cuando las puertas de la percepción están limpias, todo se ve tal como es: infinito y eterno”, afirmó Blake. Intuición suya aplicable a la escritora cartagüeña Victoria Eugenia Gómez quien, con sosegada modestia aflorándole al escribir sus 68 visuales haikus, enuncia en ellos con poética magistralidad cuanto desde la infinitud genera su permeable asombro vital. Por su persistencia formal en el género, es la más notable poetisa de haiku femenino en Colombia. Durante varios lustros, con prudente entusiasmo, he presenciado su proceso de compenetración con tal estrofa. Aunque heterodoxa en su tratamiento, reconoce la necesidad estética y temática de algunos principios ancestrales del haiku. Y los emplea con naturalidad. “Todo haijin debe comenzar su camino asumiendo que la finalidad de este quehacer que ahora emprende, es llegar a armonizarse con la naturaleza”, señala el experto Vicente Haya. Victoria Eugenia carece de aquellos funestos yoes deletéreos para quienes garabateamos prosa o poesía. Siempre silenciosa. Sin arrogantes posturas intelectuales, al lado del haijin Fernando López ha hecho un inteligente recorrido por el género.  Espectadora activa de la belleza humilde, compartiendo espacios y teorías con escritores nacionales e internacionales del género, la suya no es cómoda curiosidad por escribir tal tipo de poesía según sucede con tantos que perciben, transitorios, los sentidos taoístas o zen y la nuclear fuerza estética del haiku. Su primer libro es ejemplo concreto de haiku Do. Desarrollo y madurez de su particular escritura de dicha forma literaria, no como cerebral ejercicio literario sino como facultad interior de diálogo con el mundo, por el estilo de Sonome, Shushiki, Sute-jo. En particular, manteniendo la línea expresiva de Hoshino Tatsuko (siglo XX), fundadora de una divulgada revista de haiku, exclusiva para mujeres. Lunajera (Rompesilencios Ediciones. Cartago, 2012) es vocablo creado por la autora, con íntimos significados encubiertos por la alusiva imagen de la luna. Prologado por el ensayista, poeta, traductor y estudioso del haiku universal, David Lanoue: “Ella percibe las cosas cotidianas que la mayoría de nosotros ignoramos”. Victoria Eugenia, Primera Dama del haiku en Colombia. Escrita sin apetencias literarias pero con la certeza de quien experimenta satori poético donde los demás solo advierten lo obvio, su obra acrisolada ocupa, dentro de la poética del haiku en español, un lugar de antología entre mujeres que lo han escrito en Colombia e Hispanoamérica. Escritora que nada espera de sus haikus, cristalinos espejos capaces de reflejar otros entornos del mundo visible. “¡Cuántas garzas!/ Solo dos flores/ en el urupán”. 
TRUENO ROBADO. HAIKUS
Umberto Senegal

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“La brevedad del haiku no es formal; el haiku no es un pensamiento rico reducido a una forma breve sino a un acontecimiento breve que encuentra de golpe su forma justa”, enuncia Roland Barthes en un ensayo substancial sobre la exención del sentido del haiku que, desde su privativo tratamiento del género, el poeta dominicano Alexis Gómez Rosa, introductor del haiku en República Dominicana, refrenda mediante 84 modernos haikus de su libro Trueno robado (2013).  Gómez, entre estrofas y temas modernos cercanos al senryû y al zappai, perpetúa en la atávica forma de 5-7-5 sílabas, la poética, sencilla presencia de eventos urbanos o rurales donde personas, objetos, flora y animales  (cocuyo, hormiga, ardilla, rata o pez) son materia literaria, filosófica y estética del poema. “Por la ribera/perdido: el caracol/hace camino”. Desde su escrutadora mirada y con cada una de sus breves fascinaciones, ¿cómo establecer el contraste literario entre levedad-del-trueno y relampaguear-del-poema, intercambiando ambos sus características y adquiriendo cada cual las cadencias metafóricas o reales del otro? En estos haikus de Alexis Gómez, mediante su forma de percibir, escribir y exteriorizar tal poesía. Más a fondo: vislumbrando con su mirada de poeta polifacético el mundo cotidiano, sin actitudes de interpretación prepotente, ni elucidaciones  intelectuales, mucho menos con reformulaciones metafóricas. Su libro, tres percepciones del mundo vertidas en una obra de tamizada elegancia gracias a las pinturas Sumi-e de Sarah Patricia Castillo, profesora de hatha yoga; y a las fotografías en color y en blanco y negro de Augusto Valdivia, Milton González y Alexis Gómez complementando los haikus,  bien puede aprehender parajes del Caribe,  comarcas de las Antillas Mayores o contornos de cualquier otro territorio hispanoamericano sin que por esto pierdan sus características propias en torno a pormenores topográficos de República Dominicana. Su haiku, heterodoxo, se debe leer sin ceñirse a exigencias de la tradición nipona. ¿Aceptaría, Alexis, la recomendación del traductor y teórico  Vicente Haya? “Si se quiere hacer florecer el haiku fuera de la cultura que le da origen, el modelo debe ser Buson, porque su obra carece de la menor pretensión”. Tiene haikus de logrado tono zen: “Noche arriba/el cocuyo, alumbra/su propia muerte”. El enfoque poético de Octavio Paz y su asimilación del haiku, se inserta en varios de sus poemas, relatándonos fragmentos de su vida. Gómez Rosa se reconoce heredero de las dos grandes corrientes poéticas dominicanas del siglo XX: Postumismo y Poesía sorprendida. No descarta estilos ni formas en el instante de enunciar al haiyin que lo habita. Y este poeta, sin lugar a dudas, reconoce la magnitud religiosa, estética y filosófica del haiku, renunciando al discurso extenso, a las palabras pomposas y la versificación compleja como instrumento de apropiación del mundo. ¿Alguna intención literaria al repetir, invertido, el haiku 56?
BIG DATA ES BIG BROTHER
Umberto Senegal



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¿Tienes un iPhone? Posees mayor amplitud de cómputo que el manejado por la NASA cuando ocurrió la supuesta llegada del hombre a la luna. Si hay lugares nada ficcionales, en tecnologías de información y comunicación donde esté presente el Gran Hermano, proteico como ninguna distopía en ciencia ficción lo ha representado, instrumento de inadmisibles desproporciones humanas que Orwell no llegó a vislumbrar, conviviendo sin compasión con nosotros los proles, interesado solo en planes económicos y políticos de sus administradores, es en el espacio virtual del Big Data, medio encargado de actividades que atañen a sistemas manipuladores de grandes conjuntos de datos. Cuanto Orwell percibió en su novela, es irrisorio, comparándolo con el ámbito del Big Data. El Gran Hermano es pigmeo, confrontándolo con cuanto en nuestra época personifica, para cada uno de los seres humanos, la función y empleo de Big data, manipulando información, practicando vigilancia masiva y fomentando represiones de diversa índole contra la incauta muchedumbre, a la cual se mantiene desinformada, engañada, desorientada, menesterosa y entretenida al máximo para que no pueda ni quiera rebelarse. “A los proles se les permite la libertad intelectual porque no tienen intelecto alguno”. Big Data es un algoritmo que mediante acaparamiento de colosales cantidades de datos y procedimientos para descubrir patrones repetitivos dentro de estos, selecciona y explora, vigila y registra cuanto hacemos en la Red. Mucho puede informarnos Víktor Mayer-Schönberger en su libro Big data: La revolución de los datos masivos. Big Data conoce más sobre ti, que tú mismo. Que tus padres o personas más cercanas. Tu psicólogo o siquiatra son incapaces de escudriñar en particularidades, preferencias o rechazos, complacencias e inconfesables o públicos desenfrenos tuyos, tanto como Big Data. Ni Dios mismo, porque Él te permite privacidad. Pero Big Data, no. Cuanto hace y perfecciona, busca fragmentar tu intimidad sometiéndola a exploraciones de toda clase. Nada tuyo hay oculto, en este momento, por fuera de Big Data. Conoce los sitios que has visitado en Internet. Tu edad y sexo. Todo negocio que llevas a cabo con cualquier tipo de entidades. Tus deudas. Sabe dónde has viajado y a qué velocidad has ido. Cuándo tus relaciones sentimentales desmejoran.  Dónde vives, cuánta familia tienes, quiénes son y si tienes mascota. La pornografía con que te hurgas en internet. Sabe si estás embarazada. Los centros comerciales donde compras. Marcas que te atraen. Qué compras y dónde y cuándo sueles adquirir. Escudriña tu inteligencia. Registra tus miedos. Explora tu música y saborea tus recetas. Si eres emocionalmente estable o no estás satisfecho con tu vida. Tus preferencias en el mundo del entretenimiento. Big Data es hija predilecta de ECHELON, la interceptadora de más de tres mil millones de comunicaciones cada día.


domingo, 10 de abril de 2016

Textos publicados en el diario La Crónica del Quindío


RUMPOLOGÍA: LEO TU CULO


Rumpología: mancia nueva y placentera tanto para quien ojee el porvenir del paciente, como para cuantos están dispuestos a dejarse sondear su destino a través de exploratorios toques de nalgas desembocando en el pronóstico de su futuro. Ningún diccionario de artes adivinatorias contiene tan deslucido neologismo, apto para amoldar su etimología y sus técnicas en el lúdico campo de las pseudociencias. Si parece extraño vaticinar el futuro mediante el chillido de ratas, el humo desprendido al quemar semillas de jazmín, pétalos de rosa, rayos de luna sobre un espejo o elucidando versos de Virgilio y Homero, esta nueva mancia se extralimitó: tu destino se traza, se oculta y se revela en tus nalgas. ¿Difícil mirártelas con pelos y señales? Facilítaselo a un rumpologimántico. Tal toqueteo del culo no es para estimular la pygofilia. La nada culona astróloga Jacquie Stallone, afirma sin pruebas que en la antigüedad la practicaron sacerdotes de Marduk, mantis griegos, santones indios y nigromantes romanos. Los tafanariománticos sostienen múltiples teorías sobre las características proféticas del culo: lunares, pecas, verrugas, líneas, manchas, turgencias en la nalga izquierda, revelan tu pasado; en la derecha, tu futuro. La ranura entre ambas equivale a la división de los hemisferios cerebrales. Para el rumpólogo alemán Ulf Beck, nuestras nalgas tienen líneas como las palmas de las manos. Leerlas, desvela el destino del individuo. Un culo con forma de manzana y fondo musculoso, anuncia al individuo magnánimo y creativo; con aspecto de pera, refleja una persona firme y paciente. Para Sam Amós, británico, mientras el culo redondo es propio de personas alegres, nalgas planas delimitan las tristes, vanidosas y negativas. La rumpología se practica observando, tocando o con estampados de glúteos y fotografías digitales enviadas por correo electrónico. Beck, afirma que en unas nalgas desnudas se predice fácil el futuro. A lo largo de sus líneas, se vaticina sobre la vida familiar, salud, felicidad, éxito y cuestiones monetarias del consultante. Las líneas del éxito y la capacidad artística, por ejemplo, se extienden hacia adentro de los remates externos de las nalgas. La rumpología descifra el futuro de las personas a través de estructuras semejantes a las neurológicas. El glúteo derecho representa el hemisferio cerebral izquierdo y predice cuanto ocurrirá; el izquierdo, representa el hemisferio derecho y expone nuestro pasado. Si con el método Siang Mien los chinos interpretaban la forma de la cara, es probable que algunos detalles del culo anuncien aspectos de nuestra vida. Aristóteles se interesó por la fisiognomía y vinculó los grupos temperamentales con la forma geométrica de la cabeza y la cara. Y si Lavater consideraba que las más ocultas tendencias del ser humano podían ser determinadas por los rostros, ¿cómo negarle al culo otras funciones diferentes a las usuales?













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SÁNDOR MÁRAI: LARGA AGONÍA




Desde su libro Cartas a Poseidón, el perenne viajero por geografías, libros, sociedades y almas, Cees Nooteboom, me indujo a leer los últimos Diarios de Sándor Márai, a quien considera “un espíritu clarividente en un siglo, largo y oscuro, de fascismo y comunismo, de fronteras en perpetuo desplazamiento”. Siete de enero de 1984: empezó a escribir su último Diario. Napló, designa al conjunto de los volúmenes escritos a lo largo de su vida. Enero 15 de 1989: lo concluyó, treinta y siete taciturnas noches antes de suicidarse el 21 de febrero, de un disparo de revólver en la cabeza. Con clamor parecido al de los mortificados personajes del noruego Kjell Askildsen, este desamparado húngaro afirma que “quien sigue en este mundo después de cumplir los 80 se limita a llevar una existencia vegetativa, no una auténtica vida”. En un campo de tiro, practicó con su arma para no fallar en el momento elegido. “Todo es mentira: lo que los curas, los médicos y gente de toda clase masculla sobre la muerte. La realidad de la muerte es asquerosa”, dijo. Y se liberó de su despoblada vida a los 89 años de edad. “La muerte está muy cerca. Percibo su olor”. Dijo. Hedor de asco. Este, el más dramático libro suyo, es imperturbable balance de muerte y de muertos a partir de su declinación física y mental pero, en particular, de tener que presenciar impotente la agonía y deterioro físico de su esposa, adelantándosele en suplicios e inconsciencias, igual de marchita que él. Asegura Sándor: “La muerte no constituye un problema. El hecho de morir, sí”. La literatura le da asco. Amargura y soledad total entre libros. De la vida se emigra con dignidad solo a través del suicidio. ¿Te expondrás con estos Diarios? Si hospedas más de 50 años y alguna deletérea inclinación por el suicidio, puedes resbalar. Si tienes menos, no te aventures: su lectura te emponzoñará el alma dándote razones para abandonar el mundo a cualquier edad. Muerte y suicidio son componentes filosóficos de este libro despiadado donde, sin indulgencia para consigo mismo, Márai se desmorona frente al lector. “La realidad de la muerte es asquerosa”. Una pareja de ancianos extinguiéndose. En algún momento su esposa Ilona balbucea: “Qué lento muero”. La de ambos fue una pausada y lánguida agonía y parsimoniosa muerte. Cuando el escritor se suicidó, ya estaba muerto desde algunos meses atrás. Categóricas, aforísticas consideraciones sobre la muerte, con la poesía mirando de reojo, sin apoyarse en ninguna esperanza, matizadas por sus juicios sobre literatura húngara. Sin fe en ningún credo. No confesó a qué olía su muerte. “La muerte está muy cerca, percibo su aliento, su olor”. Quédate en la playa. ¡Ay, mar!

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SEXO VIRTUAL: TANTRA TECNOLÓGICO 


El sexo virtual programado, transformará por completo el cosmos parafílico y el orbe criminal. Stowe Boyd, futurólogo, ratifica: “Para 2025 los amantes robóticos serán un lugar común, fuente de desdén y debates”. Ningún usuario, posible geek de la sexualidad, producirá daño al sujeto de placer virtual ni se autolastimará. Si algún dolor se infringe a receptoras virtuales de nuestras insaciables concupiscencias, no habrá en realidad seres humanos lesionados. Dentro de tal sexualidad inmersiva no será necesario el enamoramiento ni habrá enfermedades venéreas o compromisos afectivos. Hasta extremos insólitos, abastecerá goces sensoriales recrudecidos por la tecnología. Por perturbados que sean tus desenfrenos, no recibirás daños ni infringirás leyes en la intimidad de tu alcoba, conectado al artilugio con el cual experimentarás ciento por ciento la sexualidad virtual de este virtual tantrismo sin barreras. La dependencia sexual estará ligada a la sofisticación del aparato y los programas empleados con diversas intensidades cinéticas, heterogéneos en sus ofertas de programadas variables sexuales. El infierno de la carne experimentado como paraíso. El usuario realizará variedades de movimientos corporales sin perjudicar su organismo, con excepción del potencial eyaculatorio y reacciones químicas estimuladas por el alto grado de erotismo virtual, vuelco categórico a la sexualidad humana potenciando parafilias figuradas o existentes. Sin temores ni escrúpulos, sin impedimentos ni violación de leyes, a cualquier edad recrearemos inconfesables y voluptuosas perversiones sexuales encaminadas al extremo. Todo transcurrirá en el mundo virtual. Ni la conciencia ni taxativos prejuicios morales o religiosos podrán inculparte, antigregario sadhaka virtual creando en tu aposento cuantas fantasías forjes para la práctica del maithuna tecnológico. Sin miedos, sin el inoportuno juicio del pecado, recrearás furtivos matices sexuales rebullendo extravagancias con las parafilias conocidas. Toda trinchera bioética desaparecerá, conectado a la máquina, presencia del placer absoluto según lo admitan heterogéneos programas del artefacto y nuestra fibra física interactuando en dichos espacios. Hay un vasto catálogo de las posibilidades de estas máquinas, cuya virtualidad potencializará el surgimiento de nuevas formas de sexualidad para el ser humano. Minusválidos de todo tipo, exentos del sexo, tan pronto se conecten experimentarán cuanto les estuvo negado. El paso inicial ya se dio: en 2016 comercializarán las gafas Oculus Sexi Rift, casco de realidad virtual para moverse por el mundo concreto. Para interactuar con objetos del mundo real dentro de la realidad virtual. Observe en Internet las orgásmicas reacciones de individuos a quienes instalan dichos anteojos. ¿Dónde perdurarán las ancestrales prácticas del tantra y la sacra alquimia corporal, si con un juguete sexual web 3.0 a través de Bluetooth o Internet las parejas, por remotas que estén, podrán acariciarse mutuamente interconectando dos prototipos que reproducen los órganos sexuales femenino y masculino para recibir y transmitir impulsos sensibles de sus respectivos usuarios?

Textos publicados en el diario La Crónica del Quindío


NORMAS PARA EL PARQUE HUMANO



¿Extraño el título? Es un sucinto libro del filósofo Peter Sloterdjik, cuyo discurso ante un selecto grupo de intelectuales judíos, 16 años atrás en Baviera, día tras día repercute como texto imprescindible en el diagnóstico del declive de nuestra sociedad. Para los trans-humanistas, el libro es argumento inapreciable de sus ideas por proceder de uno de los más registrados filósofos de nuestra época. La barroca complejidad de sus análisis sicoanalíticos y sociológicos a través de persuasiva prosa literaria cargada de poesía, engloba ideas que presentan la preocupación por el ser del hombre. “Escribo bajo el mandato del espanto ante el estado del mundo”. Tal disertación, quebrantando el concepto humanista de Heidegger, promovió un escándalo filosófico como pocas veces se había visto en la historia del pensamiento moderno. Provoca oscuras reflexiones y debates en mixtos campos del pensamiento. Para numerosos filósofos, científicos, sociólogos y biólogos, no fue sensato que Sloterdjik, demoliendo con su crítica el humanismo heideggeriano, instituyera la filosofía como disciplina para prescribir a los expertos en tecnología genética las reglas éticas aplicables en ciencia. Su trans-humanismo, impulsado por una antropología filosófica pesimista, fue interpretado como proposición neo-eugenésica para pacificar la fiera humana, usando ingeniería genética. Tal obra debe complementarse con el estudio de El hombre auto-operable, otro discurso suyo, donde Sloterdjik propone el reemplazo del humanismo, ultimado por la biotecnología. En ambos documentos, particularmente en las Normas, epítome filosófico del post-humanismo, los contenidos de la ingeniería genética, cibernética e informática, llamadas por Sloterdijk homeotecnologías, son parte crítica de sus ideas: al hombre se le mejora cambiando sus reacciones químicas y no mediante procesos sociales; la dinámica de la actual sociedad sobrelleva la pérdida del humanismo y encumbramiento de barbaries, violencia y detrimento de la civilidad como sostén de la formación humana. El ser humano ejerce la fuerza en cualquier forma. Transgrede leyes y descarría sus pasiones en persistente demolición de lo bello y verdadero. Las tensiones sociales y la neobarbarie serán más infames. Educación y escuela pierden su batalla contra los poderes pedagógicos indirectos: televisión, tecnologías de la información y otros medios de desinhibición. Sloterdijk etiqueta la desintegración de los presupuestos de convivencia: educación, civilidad y constitucionalidad, en una radiografía categórica de nuestra sociedad que, a pesar de calificársele de fascista por discípulos de Habermas, el suyo es examen necesario para entender cuanto ocurre en el mundo. Quienes le admiraban como valioso pensador radical de la vanguardia mundial de izquierda, se conmovieron con parte de las ideas aquí expuestas: la humanidad debe ser domesticada y conducida por una élite intelectual. Tal libro lo encuentra gratis en Internet, en PDF. Es un sólido punto de partida hacia ideas afines o contrapuestas, pero expresando los entresijos del mundo que vivimos.

Textos publicados en el diario La Crónica del Quindío


SOCIEDAD DE FACTOIDES



Un ser humano puede morir de risa. Clínicamente, se denomina hilaridad fatal. El primer registro de un ataque semejante, es del año 398 a.C. La víctima fue el pintor griego Zeuxis, quien rió hasta fallecer porque una anciana le suplicó usarla como arquetipo para pintar a Afrodita, diosa de la belleza y la fertilidad. Por esa misma época, Crisipo, filósofo griego, pereció de risa tras emborrachar a su burro con vino. Durante la historia, han ocurrido múltiples casos donde la risa persistente provocó asfixia, embolia cerebral, ruptura de venas o arterias y ataque cardíaco. Hoy por hoy, continúan registrándose casos análogos incluyendo uno muy extraño en 2009, donde un tailandés comenzó a reír entre sueños y nunca despertó, a pesar de los esfuerzos de su esposa. Más allá de la producida por episodios cómicos, la muerte por risa puede ser epidémica si es de origen viral… ¿Leyó bien? ¿Reconsideró tales contextos? ¿Carcajea con el entorno social del país y no ha muerto de hilaridad fatal? El párrafo preliminar es un factoide, “algo que parece un hecho, podría ser un hecho, pero en realidad no es un hecho”. Hay otros extensos. Algunos presentan esquematizado laconismo de cuento atómico. Inauditos, de consistencia narrativa y dinamismo periodístico porque conciernen al entorno de los medios informativos: diarios, revistas, noticieros, lugares de la Red. De acuerdo con la cultura, potencial de indagación y talento narrativo de quien los redacta, se revisten de argumentos y datos articulados acercándose, contraproducentes pero efectivos en su propósito, a la realidad y trocándola desde lo verosímil. Modifican y tergiversan eventos mediante el lenguaje vacío o la acumulación de datos en apariencia equivalentes. El factoide es una plausible mentira mezclada con verdades, medias verdades y dudas o hechos no confirmados. Material periodístico favorable para guerras de cuarta generación, contra el rebaño social, receptor nada suspicaz de noticias diarias. Puede encontrarse y leerse como subgénero literario donde parodias e incongruencias de toda facha implantan un cosmos literario abarrotado de fantasías. Alto porcentaje del periodismo norteamericano y europeo, se cimenta sobre factoides culturales, políticos, sociales e históricos. Nacen de prejuicios cognitivos y avivan las leyendas urbanas. Cuando son ciertos, carecen de relevancia o se truecan en distractores de problemas reales. Al examinar en la Red diarios de varios sitios del mundo, los factoides me guiñan sus reptilianos ojos. Por estrategia comercial, son parte intrínseca de la manipulación de la opinión pública. El sonoro vocablo lo acuñó el novelista Norman Mailer en su biografía sobre Marilyn Monroe. Otros factoides: El espermatozoide de una mosca es 20 veces más largo que ella. Las libélulas pueden volar a cien kilómetros por hora. El agua caliente se congela antes que la fría. Los ateos saben más sobre religión que los religiosos.

Textos publicados en el diario La Crónica del Quindío



SOCIEDAD NEOZOMBI


Si los cyborgs van camino a la humanización y a tomar conciencia de ellos mismos, indefenso y maleable en altos porcentajes el ser humano marcha rumbo a la condición zombi, con características posmodernas, donde los procedimientos para dicha mixtura sicofísica no son las sangrientas ceremonias del vudú, ni las lóbregas artes nigrománticas, sino los apéndices tecnológicos menos siniestros, sin iniciáticos esoterismos pero en el fondo más deletéreos. Estos zombis tecnológicos descuartizan su existencia entre el perfil de Facebook, las novedosas tendencias de Twitter, los comadreos por Whatsapp, la actualización del blog en Tumblr y la difusión de sus fotos en Instagram. Sociedad neozombi manufacturada por mentes en la sombra, programando cuanto consideramos nuestro libre albedrío. Para Karsten Gerloff, mientras en el actual mercado tecnológico mundial Facebook define quiénes somos, y Amazon establece cuanto deseamos, Google a su vez determina aquello que pensamos. Yo, tú, él, nosotros, vosotros y ellos, zombis de la más exigua a la más alta gama tecnológica. De cuantas clases de zombis tienen la literatura y el cine, el actual híbrido es el menos inquietante: Neozombis tecnológicos del siglo XXI que no producen pánico. Somos piezas cotidianas del paisaje urbano. La embelesada caterva aumenta día tras día. No hay extrañeza alguna con ellos. No están infectados por letales virus terrestres o alienígenas. El virus lo inoculan donde compramos el celular. Es el camino de la evolución biológica a la tecnológica, consciente e inteligente, no adaptable a simples usuarios de celulares y otros implementos. El éxito para producir tal sinfín de zombis sin convulsiones macabras y sin ganas de atragantarse con el vecino, radica en la familiaridad con que pueden ser aceptados, absortos e inofensivos en las pantallitas de sus aparatos. El mundo no existe para ellos cuando se deslizan, pasivos, acríticos, anómicos, sonámbulos, por los lugares que digitan en la pantalla. Creen decírselo todo enviándose emoticones, digitando desabridos ja- ja- ja y pueriles “me gusta”. El mundo con sus esplendores, acontece en vano para ellos. El personaje real a su lado no vale tanto como ese amigo fantasma virtual, uno más entre centenares a los cuales remiten idénticos mensajes, participando frívolos en las mismas insulsas convenciones socioculturales. Jesús Amaya Guerra, catedrático de Didáctica General de la Universidad de Monterrey, explica al respecto: “El lóbulo frontal se inhibe, afectando la inteligencia ejecutiva, la toma de decisiones, el control de impulsos, la conciencia de causas y efectos, las metas y el esfuerzo”, agregando, “el zombi tecnológico es un adicto. Su organismo produce dopamina cuando está frente a la pantalla.” Literariamente, el zombi tradicional es un muerto; los infectados, no. Mientras estos pueden matarse, los primeros deben destruirse. El neozombi no requiere lo uno ni lo otro: está domesticado, es inofensivo. Compra novedades y nada cuestiona.